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lunes, 20 de junio de 2011

Haciendo calle...

Martes 14 de junio. Alberto Fujimori permanecía internado en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas(INEN). Cinco días antes el ex mandatario había sido trasladado desde la DIROES, en donde cumple arresto, hasta dicho Instituto para una revisión por el mal que padece. Ese día, al parecer, sería dado de alta y conducido nuevamente a su celda en la DIROES.

Empezaba mi semana. Llego a la radio, saco mis cosas, reviso los equipos. Jesús me espera. Una vez más dice su palabra favorita: “apúrate”. Completa la frase: nos vamos al INEN. Antes de llegar ya sabía la comisión que me esperaba. Mentalizado subo a la camioneta. Preparo la cámara, pruebo el micro. Llegamos, bajamos; ahora toca esperar. Todos los medios ya estaban ahí, ubicados en la puerta del INEN.

Media hora. Una hora. No había nada. Mi reportero, por mientras, hacía vida social. Jesús regresa y me dice “vamos a mandar un vivo”. Termina el despacho y empiezo a enviar el material. De pronto llega un pequeño grupo de mujeres simpatizantes de Fujimori a la puerta del INEN. Con una pequeña radio y fotografías de Fujimori empiezan a cantar “el ritmo del chino”. La cara de Jesús cambia, no necesitaba decir lo que sus ojos expresaban: otro vivo, ahora entrevistando a las simpatizantes de Fujimori. En realidad, este último quedó mejor que el anterior.

Pasaba la tarde y Fujimori parecía no tener hora de salida. Empieza a haber movimiento en el INEN: motos de policías, ambulancias y un carro de la DIROES hacían su aparición. Era cuestión de minutos para que Fujimori salga. Ahora, lo que nadie sabía, era si salía por la puerta de enfrente (en donde estábamos todos) o nos sacaba la vuelta y se iba por atrás. Empiezan a salir los autos y las motos. Salía uno, salía otro, parecía que saldrían por el frente. A último minuto voltearon y se fueron por atrás. A correr. A todos dejó parados.

Eso fue solo la salida del INEN de Fujimori. Ahora empezaba el “correteo”. Una lisura acompañó la frase “sube rápido a la camioneta”. –Vas a ir adelante…abuelo pisa pues, otra lisura, no los alcanzamos. Los perdimos por un tiempo. Luego, por esas cosas que es mejor no preguntar, estábamos detrás, casi pegados a la escolta de Fujimori. De pronto aparecieron todos los autos de los otros medios. Llegamos a la DIROES. –Ya, baja, corre…el auto de Fujimori entró rápido.

-Ahora, ¿esperamos a su médico?
-No, ya murió todo acá, vámonos…


Miércoles 15 de Junio.
Walter Aduviri se niega a salir de Panamericana Televisión. Tras ser invitado para una entrevista, policías intentaron detenerlo por tener una orden de captura por el presunto delito contra la tranquilidad.

Antes de ir a cubrir esa comisión, alguien tuvo la idea de mandarme en parapente a grabar al Cristo del Pacífico de Alán que ya se había levantado en el morro solar.

-Bueno Cesitar hoy día vas a volar…
-Oe, ¿y tú por qué no te subes?
-A mi me da vértigo.
-Uhmm…

Hubiera sido una buena experiencia teniendo en cuenta que el paseíto por 10 minutos en parapente cuesta 50 dólares. Finalmente quedó en nada y nos fuimos a Panamericana televisión.

Ese día, aparte de escuchar y grabar en mi cabeza los cantos de los Aimaras no pasó nada. Walter Aduviri permaneció en el edificio del canal mientras policías resguardaban la puerta de Panamericana y pobladores de Puno se preparaban para dormir en la calle.


Jueves 16 de junio. Walter Aduviri permanecía en Panamericana televisión. Luego de conversaciones con el gerente de esa casa televisora, Federico Anchorena, y el cambio de la orden de detención por comparecencia, finalmente el dirigente de Puno saldría del canal.

Una vez más, todos los medios se encontraban ubicados fuera del canal. Entre reporteros, camarógrafos y fotógrafos esperábamos que Aduviri salga. Media hora pasó y no salía. La espera continuaba. Nadie se movía para no perder su ubicación. Panamericana empieza a transmitir la salida de Aduviri. Todos se preparan.

Aduviri ya se encontraba en el primer piso y sale al exterior. Empujones, desorden, gritos, caos. Todo eso fue poco. La terquedad y necedad de los Aimaras era lo peor en ese momento. Recibían a su dirigente como un ídolo. Un héroe que llegaba de una cruel batalla. No querían que se le acerquen. Gritaban que se retire la prensa, que ya había sido suficiente. Incluso, me quisieron quitar la cámara.

Entre todo el caos que generó la salida de Aduviri, tratar de captar una buena toma era casi imposible. Las pocas declaraciones que dio, felizmente, estuvieron registradas. Desde que salió, Jesús fue a “meterle” micro. Luego de un rato y cuando Aduviri ya había hablado, Jesús me grita “voy a la camioneta” y yo “…” Cuando ya era casi imposible seguir, por los golpes y la terquedad de los Aimaras, corrí a buscar la camioneta. En realidad pienso que fue un milagro que no pase algo que lamentar ese día. Fue totalmente un caos.

Luego de eso seguía el “correteo”. Al parecer Aduviri se dirigía en la camioneta de Yonhy Lescano al congreso. Lo seguimos hasta un punto, sin embargo se perdió. Llamamos a la base. Afortunadamente ya había otro equipo en el congreso.

Cuando ya pasó todo y regresábamos a la radio no decía nada. Solo quería regresar ami casa y olvidar el mal rato. Luchito, “el caña”, hizo un comentario:

-Compañero (dirigiéndose a Jesús) Cesitar esta mudo.
-César nunca habla…

Foto-galería



Video de la salida de Walter Aduviri de Panamericana Televisión



Google maps de los lugares descritos

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